Más allá del navegador trazando el horizonte descentralizado de la Web3

Neil Stephenson
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Más allá del navegador trazando el horizonte descentralizado de la Web3
Cómo abordar las implicaciones fiscales del comercio de Bitcoin y las conversiones a USDT en 2025
(FOTO ST: GIN TAY)
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Claro, ¡puedo ayudarte con eso! Aquí tienes un artículo sobre Web3, estructurado en dos partes, como me pediste.

El panorama digital está en constante cambio, una incesante ola de innovación nos invade, transformando nuestra forma de conectarnos, realizar transacciones y crear. Durante décadas, hemos surfeado las olas de la Web1 —la era estática y de solo lectura— y luego el tsunami dinámico e interactivo de la Web2, donde plataformas como los gigantes de las redes sociales y el comercio electrónico se convirtieron en los arquitectos de nuestras experiencias en línea. Pero se vislumbra un nuevo horizonte, un cambio de paradigma susurrado en los pasillos de la tecnología y amplificado en las vibrantes comunidades de entusiastas de las criptomonedas: la Web3. No se trata de una simple iteración; es una reinvención fundamental de internet, que promete devolver el poder a la gente, bloque por bloque descentralizado.

En esencia, la Web3 se centra en la descentralización. A diferencia de la Web2, donde un puñado de poderosas corporaciones poseen las claves de nuestros datos, identidades y la propia infraestructura que utilizamos, la Web3 busca distribuir este poder. Imaginemos una internet que no se base en servidores masivos y centralizados controlados por una sola entidad, sino en una red distribuida de computadoras, protegida y validada por un colectivo. Esta es la promesa de la tecnología blockchain, la base sobre la que se construye gran parte de la Web3. Blockchain, con su libro de contabilidad inmutable y su sistema transparente de registro, ofrece una forma de realizar transacciones y gestionar datos sin depender de intermediarios de confianza. Esta falta de confianza inherente es revolucionaria, ya que fomenta un entorno donde las personas pueden interactuar directamente, entre pares, con mayor seguridad y transparencia.

Las implicaciones de este cambio son profundas. En la Web2, a menudo somos el producto. Nuestros hábitos de navegación, nuestros gustos, nuestra información personal: todo es recopilado, analizado y monetizado por las plataformas que utilizamos. Intercambiamos nuestros datos por conveniencia, a menudo sin comprender el verdadero alcance de su explotación. La Web3 invierte este panorama. Visualiza un futuro donde los usuarios son dueños de sus datos. Mediante conceptos como los identificadores descentralizados (DID) y la identidad autosoberana, las personas pueden controlar quién accede a su información y cómo se utiliza, pudiendo incluso obtener ingresos por su utilización. Esto supone un cambio radical respecto al modelo actual, que nos permite convertirnos en participantes activos de la economía digital, no solo en consumidores pasivos.

Este empoderamiento se extiende a la propiedad digital. Los tokens no fungibles (NFT) ya nos han dado una idea de este futuro. Aunque inicialmente se asociaron con el arte digital y los objetos de colección, los NFT representan un concepto mucho más amplio: la propiedad digital verificable de activos únicos. Esto puede abarcar desde terrenos virtuales en el metaverso hasta objetos de juegos, música digital e incluso propiedad intelectual. Con los NFT, la escasez y la autenticidad pueden reforzarse digitalmente, creando nuevos modelos económicos tanto para creadores como para coleccionistas. Imaginemos a un artista que vende su obra digital directamente a sus fans, reteniendo regalías por cada reventa, o a un músico que ofrece experiencias únicas a sus fans vinculadas a su música. Esta relación directa entre creador y consumidor elude a los guardianes tradicionales, fomentando un ecosistema más equitativo para la creatividad.

El desarrollo de aplicaciones descentralizadas (dApps) es otra piedra angular de la Web3. Se trata de aplicaciones que se ejecutan en una red descentralizada, en lugar de en un único servidor. Esto significa que son más resistentes a la censura, las interrupciones y la manipulación. Desde los protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi), que ofrecen servicios alternativos de banca e inversión, hasta las plataformas de redes sociales descentralizadas que otorgan a los usuarios un mayor control sobre su contenido y comunidades, las dApps están comenzando a ofrecer alternativas viables a sus contrapartes de la Web2. En particular, DeFi ha experimentado un auge exponencial, brindando acceso a servicios de préstamos, empréstitos y comercio sin la necesidad de instituciones financieras tradicionales. Esto abre oportunidades para la inclusión financiera y la innovación a escala global.

Además, la Web3 está profundamente entrelazada con el concepto de metaverso: mundos virtuales persistentes e interconectados donde los usuarios pueden interactuar entre sí, con objetos digitales y con personajes controlados por IA. Si bien el concepto de metaverso es anterior a la Web3, su iteración descentralizada y basada en la propiedad es donde la Web3 realmente brilla. En un metaverso de la Web3, tus activos digitales, tu identidad y tus creaciones son verdaderamente tuyos. Puedes moverte fluidamente entre diferentes espacios virtuales, llevando contigo tus posesiones y tu reputación. Esta identidad y propiedad digitales persistentes son cruciales para crear experiencias virtuales inmersivas y atractivas que son más que simples juegos; son extensiones de nuestras vidas.

La transición a la Web3 no está exenta de obstáculos. La escalabilidad, la experiencia de usuario y la claridad regulatoria son desafíos importantes que deben abordarse. La iteración actual de algunas tecnologías blockchain puede ser lenta y costosa, lo que dificulta su adopción generalizada. Las interfaces de usuario para dApps pueden ser complejas e intimidantes para los recién llegados, lo que crea una curva de aprendizaje pronunciada. Y como con cualquier tecnología emergente, el panorama regulatorio aún está evolucionando, generando incertidumbre tanto para desarrolladores como para usuarios. Sin embargo, el impulso detrás de la Web3 es innegable. La investigación y el desarrollo continuos, el creciente ecosistema de desarrolladores y emprendedores, y la creciente concienciación del público apuntan a un futuro donde la descentralización no será solo una palabra de moda, sino un aspecto fundamental de nuestra vida digital. El camino hacia la Web3 es una exploración continua, una búsqueda para construir una internet más abierta, equitativa y centrada en el usuario.

A medida que profundizamos en el panorama evolutivo de la Web3, el verdadero potencial revolucionario de este paradigma descentralizado se hace cada vez más evidente. No se trata simplemente de una nueva plataforma tecnológica; se trata de un cambio fundamental en la dinámica de poder, la propiedad y la autonomía del usuario. Los ecos de la liberación informativa de la Web1 y la explosión interactiva de la Web2 están dando paso a una transformación más profunda, donde el mundo digital promete ser verdaderamente propiedad de sus habitantes y gobernado por ellos. Esta es la esencia de la Web3: una internet descentralizada, sin confianza y controlada por el usuario que redefine nuestra relación con la tecnología.

El concepto de descentralización, como pilar fundamental de la Web3, desmantela el control monolítico ejercido por unas pocas corporaciones tecnológicas dominantes en la era de la Web2. En lugar de que los datos residan en silos centralizados, vulnerables a filtraciones y explotación, Web3 aprovecha las tecnologías de registro distribuido, en particular la cadena de bloques. Esta arquitectura distribuida implica que la información se comparte a través de una red de computadoras, lo que la hace increíblemente resiliente y transparente. Considérelo como un cuaderno global compartido donde cada entrada es verificada por la comunidad, lo que imposibilita que una sola parte altere o borre información sin consenso. Esta inmutabilidad y transparencia inherentes fomentan un nuevo nivel de confianza, no en los intermediarios, sino en el propio protocolo.

Este entorno sin confianza impacta directamente la forma en que gestionamos nuestras identidades digitales y datos personales. En la Web2, nuestra identidad digital suele estar fragmentada y controlada por las plataformas con las que interactuamos. Nuestros datos se recopilan y mercantilizan, a menudo sin nuestro consentimiento explícito ni comprensión de sus usos posteriores. La Web3, mediante tecnologías como la identidad autosoberana (SSI), permite a las personas poseer y gestionar sus credenciales digitales. Esto significa que puedes presentar pruebas verificables de quién eres o de lo que has hecho sin revelar información personal innecesaria. Imagina un futuro en el que puedas iniciar sesión en cualquier servicio con tu propia identidad descentralizada, controlar exactamente qué información compartes con cada servicio e incluso obtener recompensas por compartir ciertos datos. Este es un cambio radical hacia la privacidad y el control del usuario, que nos transforma de sujetos de datos en propietarios de los mismos.

Las implicaciones para la propiedad digital son igualmente transformadoras. Los NFT han proporcionado una demostración convincente, aunque a veces controvertida, de esto. Más allá del arte digital, los NFT son tokens programables que representan activos únicos en una cadena de bloques, estableciendo una propiedad verificable. Esto se extiende mucho más allá de los objetos de colección. Consideremos los bienes raíces digitales en metaversos nacientes, los derechos musicales, la propiedad intelectual, los programas de fidelización e incluso las credenciales verificables para logros educativos o profesionales. Para los creadores, esto significa la capacidad de monetizar su trabajo directamente, evitando intermediarios tradicionales y potencialmente obteniendo regalías pasivas por ventas secundarias. Para los consumidores, significa la verdadera propiedad de los bienes digitales, que pueden intercambiarse, venderse o usarse en diferentes plataformas. Esto fomenta nuevos modelos económicos y democratiza el acceso a los mercados, empoderando tanto a las personas como a las pequeñas empresas.

Las aplicaciones descentralizadas (dApps) son la manifestación práctica de los principios de la Web3. A diferencia de las aplicaciones tradicionales que dependen de servidores centralizados, las dApps operan en redes peer-to-peer, a menudo impulsadas por cadenas de bloques. Esta diferencia arquitectónica les confiere una mayor resiliencia frente a la censura y los puntos únicos de fallo. Las finanzas descentralizadas (DeFi) son quizás el ejemplo más destacado, ofreciendo un conjunto de servicios financieros (préstamos, empréstitos, comercio, seguros) basados en la tecnología blockchain. Las DeFi buscan crear un sistema financiero más abierto, accesible y transparente, libre de las restricciones y los controles de la banca tradicional. Más allá de las finanzas, las dApps están surgiendo en redes sociales, videojuegos, gestión de la cadena de suministro y gobernanza, cada una ofreciendo una alternativa más centrada en el usuario y equitativa a sus predecesoras de la Web2.

La sinergia entre la Web3 y el metaverso también es un componente crítico de su futuro. Si bien el metaverso puede existir en diversas formas, un metaverso basado en la Web3 ofrece una experiencia virtual verdaderamente persistente, interoperable y propiedad del usuario. En un entorno así, tu identidad digital, tus activos y tu grafo social serían transferibles a diferentes mundos virtuales. Tus objetos del juego podrían usarse en otros juegos, tu territorio virtual podría albergar aplicaciones descentralizadas y tu reputación, construida en un metaverso, podría transferirse a otros. Esto fomenta un ecosistema digital rico e interconectado donde los usuarios tienen una auténtica autonomía y control, trascendiendo los límites de las experiencias virtuales actuales.

Sin embargo, el camino hacia una Web3 plenamente realizada no está exento de desafíos. La escalabilidad sigue siendo un obstáculo importante; muchas redes blockchain tienen dificultades para gestionar un alto volumen de transacciones de forma eficiente y asequible. La experiencia del usuario es otra área que necesita madurar; las dApps actuales pueden ser complejas y difíciles de navegar para el usuario promedio, lo que requiere una curva de aprendizaje más pronunciada que las aplicaciones Web2 habituales. Los marcos legales y regulatorios que rodean las tecnologías Web3 aún están en sus inicios, lo que genera incertidumbre y riesgos potenciales. A pesar de estos obstáculos, la innovación en el espacio Web3 es rápida e incesante. Los desarrolladores trabajan activamente en soluciones para la escalabilidad, la mejora de las interfaces de usuario y la colaboración con los responsables políticos. La creciente comunidad, la afluencia de talento y el creciente interés tanto de particulares como de instituciones indican una fuerte convicción en el poder transformador de la descentralización. La Web3 representa no solo una evolución, sino una revolución, que promete marcar el comienzo de una era de mayor libertad digital, propiedad y oportunidades para todos.

El panorama digital está experimentando una transformación radical, y en su epicentro se encuentra la tecnología blockchain. Más que el motor de criptomonedas como Bitcoin, blockchain es un sistema de contabilidad revolucionario que promete transformar industrias, redefinir la confianza y, para quienes comprenden su potencial, abrir un mundo de oportunidades de lucro. No se trata solo de especulación, sino de comprender un cambio de paradigma tecnológico fundamental y posicionarse para beneficiarse de su inevitable integración en nuestra vida diaria.

En esencia, blockchain es un libro de contabilidad descentralizado y distribuido que registra transacciones en múltiples computadoras. Su transparencia, inmutabilidad y seguridad inherentes lo convierten en una alternativa atractiva a los sistemas centralizados tradicionales. Considérelo como un cuaderno digital compartido e infalsificable donde cada entrada es verificada por una red de participantes. Esta naturaleza distribuida elimina la necesidad de intermediarios, agilizando los procesos y reduciendo costos. Para los inversores, esto se traduce en nuevas clases de activos, instrumentos financieros innovadores y el potencial de obtener importantes rentabilidades.

La oportunidad de generar ganancias más inmediata y ampliamente reconocida dentro del ecosistema blockchain es, por supuesto, la inversión en criptomonedas. Si bien la volatilidad de las criptomonedas ha acaparado titulares, es crucial abordar este espacio con una estrategia bien fundamentada. Más allá de gigantes consolidados como Bitcoin y Ethereum, existen miles de altcoins, cada una con su propio caso de uso, tecnología subyacente y potencial de crecimiento. Diversificar la cartera de criptomonedas entre diferentes proyectos, comprender sus documentos técnicos y monitorear las tendencias del mercado es clave. No se trata de una estrategia para enriquecerse rápidamente, sino de una inversión a largo plazo en una nueva economía digital. Considere proyectos centrados en finanzas descentralizadas (DeFi), gestión de la cadena de suministro, videojuegos o incluso identidad digital. La clave está en identificar proyectos con utilidad real y un equipo de desarrollo sólido.

Sin embargo, el potencial de ganancias va mucho más allá de la simple compra y tenencia de criptomonedas. Las finanzas descentralizadas (DeFi) son un sector en rápida expansión, basado en la tecnología blockchain, que busca recrear servicios financieros tradicionales como préstamos, empréstitos y comercio sin intermediarios. Las plataformas permiten a los usuarios generar intereses sobre sus tenencias de criptomonedas, prestar sus activos a otros a cambio de una comisión o participar en plataformas de intercambio descentralizadas (DEX). La agricultura de rendimiento y la provisión de liquidez son estrategias populares dentro de las DeFi, donde los usuarios depositan sus activos en fondos de liquidez para facilitar el comercio y obtener recompensas a cambio. Esto puede ofrecer atractivos rendimientos porcentuales anuales (APY), pero es fundamental comprender los riesgos asociados, como las vulnerabilidades de los contratos inteligentes y la pérdida impermanente.

Otra frontera emocionante son los tokens no fungibles (NFT). Aunque a menudo se asocian con el arte digital, los NFT representan activos digitales o físicos únicos, desde objetos de colección y bienes raíces virtuales hasta artículos de juegos y entradas para eventos. Las oportunidades de generar ganancias son multifacéticas. Los creadores pueden acuñar su obra digital como NFT, lo que les permite establecer su procedencia y obtener regalías por las ventas secundarias. Los coleccionistas pueden adquirir NFT con la expectativa de que su valor se revalorice con el tiempo. Además, el desarrollo de mercados e infraestructura de NFT presenta oportunidades para emprendedores y desarrolladores. Comprender la utilidad y la comunidad subyacentes en torno a un proyecto NFT es fundamental para identificar activos valiosos.

Más allá de la inversión directa, el desarrollo y los servicios de blockchain representan un área en auge para los profesionales. La demanda de desarrolladores de blockchain cualificados, auditores de contratos inteligentes y expertos en ciberseguridad en el sector blockchain está en auge. Las empresas buscan activamente personas capaces de crear aplicaciones descentralizadas (dApps), asegurar contratos inteligentes e integrar soluciones blockchain en sus operaciones. Si tienes formación técnica, aprender Solidity (para Ethereum) u otros lenguajes de programación blockchain puede abrirte las puertas a puestos bien remunerados y muy solicitados.

Incluso sin un profundo conocimiento técnico, existen importantes oportunidades de generar ganancias. El staking y los masternodes ofrecen oportunidades de ingresos pasivos. El staking implica mantener una cierta cantidad de criptomonedas para respaldar las operaciones de una red blockchain y obtener recompensas a cambio. Los masternodes son nodos especiales que realizan funciones específicas en una blockchain, lo que a menudo requiere una inversión significativa de la criptomoneda nativa, pero genera retornos sustanciales. Investigar las recompensas del staking, los períodos de bloqueo y la seguridad de la blockchain subyacente es crucial antes de invertir capital.

El crecimiento del ecosistema blockchain también genera oportunidades en servicios de consultoría y asesoría. A medida que las empresas se esfuerzan por comprender e implementar la tecnología blockchain, necesitan asesoramiento experto. Si puede explicar los beneficios de blockchain, identificar posibles casos de uso para industrias específicas y comprender el panorama regulatorio, podrá consolidarse como un consultor valioso. Esto puede abarcar desde asesorar a startups sobre su tokenómica hasta ayudar a corporaciones consolidadas a explorar soluciones blockchain empresariales.

Finalmente, consideremos el floreciente mercado de juegos basados en blockchain y metaversos. Estas plataformas están creando nuevas economías donde los jugadores pueden obtener activos digitales, intercambiarlos e incluso crear negocios virtuales. Invertir en proyectos de juegos blockchain en sus primeras etapas, adquirir valiosos activos dentro del juego o incluso desarrollar experiencias dentro de estos mundos virtuales puede ser lucrativo. El concepto de "jugar para ganar" está ganando terreno, permitiendo a las personas monetizar su tiempo y habilidades en estos ámbitos digitales.

En esencia, la revolución de la cadena de bloques no es solo un avance tecnológico, sino también económico. Se trata de un sistema sin permisos que permite a las personas participar en nuevas formas de creación e intercambio de valor. Al comprender las diversas aplicaciones y los principios subyacentes de la cadena de bloques, podrá posicionarse estratégicamente para capitalizar las inmensas oportunidades de ganancias que esta tecnología transformadora está generando.

A medida que profundizamos en el cambiante panorama de la cadena de bloques, queda claro que las oportunidades de obtener ganancias se extienden mucho más allá de la ola inicial de especulación con criptomonedas. La capacidad de transparencia, seguridad y eficiencia de la tecnología subyacente impulsa la innovación en numerosos sectores, creando un terreno fértil tanto para inversores como para emprendedores. Comprender estas tendencias emergentes y su impacto potencial es clave para lograr una rentabilidad sostenida en el futuro descentralizado.

Una de las áreas más prometedoras es la tokenización de activos reales. Imagine la propiedad fraccionada de bienes raíces, arte o incluso propiedad intelectual, todo asegurado y comercializado en una cadena de bloques. La tokenización democratiza el acceso a inversiones que antes solo estaban disponibles para los ultrarricos. Para los inversores, esto significa diversificarse en activos que antes eran ilíquidos e inaccesibles. Para los emprendedores, abre vías para crear nuevos vehículos de inversión, gestionar carteras tokenizadas y desarrollar plataformas que faciliten la negociación de estas representaciones digitales de activos tangibles. Los marcos legales y regulatorios aún están en desarrollo, pero el potencial de eficiencia y liquidez es inmenso.

El ámbito de las soluciones blockchain empresariales también es una fuente importante de beneficios, aunque menos publicitada. Si bien muchos asocian blockchain con redes públicas sin permisos, las grandes corporaciones están adoptando blockchains privadas y de consorcio para la gestión de la cadena de suministro, el mantenimiento seguro de registros y las transacciones interempresariales. Las empresas capaces de desarrollar, implementar o asesorar sobre estas soluciones blockchain privadas tienen una gran demanda. Esto incluye la creación de plataformas seguras para compartir datos, la optimización logística y la mejora de la transparencia de los procesos de fabricación. El enfoque se centra en mejoras empresariales tangibles y ahorros de costes, lo que la convierte en un área de beneficios más estable, aunque quizás menos llamativa.

Para quienes tienen una inclinación creativa, la floreciente economía de creadores en blockchain ofrece emocionantes posibilidades. Más allá de los NFT, están surgiendo plataformas que permiten a los creadores monetizar su contenido directamente a través de comunidades de fans tokenizadas, redes sociales descentralizadas y nuevas formas de distribuir la propiedad intelectual. Los creadores pueden construir una relación directa con su público, eludiendo a los guardianes tradicionales y fomentando una distribución más equitativa de los ingresos. Los inversores pueden participar identificando creadores y proyectos prometedores o construyendo la infraestructura que sustenta esta nueva economía digital. La posibilidad de obtener regalías en el mercado secundario de creaciones digitales, gracias a los contratos inteligentes, supone un cambio radical para artistas e innovadores.

Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) representan un nuevo paradigma para la gobernanza y la inversión colectivas. Las DAO son organizaciones estructuradas por reglas codificadas como programas informáticos (contratos inteligentes) que son transparentes, controladas por sus miembros y no están influidas por un gobierno central. Los miembros suelen poseer tokens de gobernanza que les otorgan derecho a voto en propuestas, desde la gestión de la tesorería hasta las actualizaciones de protocolos. Las oportunidades de obtener beneficios surgen al participar en DAO que gestionan proyectos rentables, invertir en los tokens de gobernanza de DAO exitosas o incluso crear nuevas DAO para fines específicos, como la financiación de proyectos artísticos o inversiones de capital riesgo. La naturaleza colaborativa de las DAO puede conducir a soluciones innovadoras y prosperidad compartida para sus miembros.

La creciente adopción de la tecnología blockchain también requiere servicios robustos de seguridad y auditoría. A medida que se almacena y se negocia más valor en las cadenas de bloques, la necesidad de auditores independientes que examinen los contratos inteligentes en busca de vulnerabilidades y posibles vulnerabilidades se vuelve crucial. Empresas y particulares están dispuestos a pagar un precio más alto por la garantía de la seguridad de sus activos y plataformas digitales. Si posee un buen ojo para los detalles, un sólido conocimiento de la criptografía y la lógica de los contratos inteligentes, y una reputación de integridad, este nicho puede ser excepcionalmente rentable.

Además, el desarrollo de soluciones de interoperabilidad es crucial para la adopción generalizada de blockchain. Actualmente, muchas blockchains operan de forma aislada. Los proyectos centrados en facilitar la comunicación fluida y la transferencia de activos entre diferentes redes blockchain son esenciales. Invertir en o desarrollar soluciones que cierren estas brechas puede generar un valor significativo, ya que permite una mayor utilidad y liquidez en todo el ecosistema blockchain. Piénselo como construir el internet de las blockchains, donde diferentes redes pueden comunicarse entre sí.

La continua evolución de la tecnología blockchain también implica una gran demanda de recursos educativos y creación de contenido. A medida que surgen nuevos conceptos y aplicaciones, crece la necesidad de explicaciones claras y accesibles. Si logras desmitificar temas complejos sobre blockchain mediante artículos, videos, cursos o talleres, podrás acceder a un mercado considerable de personas y empresas que buscan comprender este campo en constante evolución. Tu experiencia puede convertirse en un recurso valioso.

Finalmente, considere el impacto en las industrias tradicionales. Blockchain no es solo para personas con conocimientos tecnológicos. Su capacidad para mejorar la transparencia, reducir el fraude y agilizar los procesos tiene aplicaciones en la atención médica (historial médico seguro), la logística (rastreo de mercancías), los sistemas de votación e incluso la sostenibilidad ambiental (rastreo de créditos de carbono). Las empresas que logren conectar las industrias tradicionales con la innovación de blockchain, ofreciendo soluciones a medida y asesoramiento experto, encontrarán importantes oportunidades de rentabilidad. Esto podría implicar el desarrollo de aplicaciones de blockchain personalizadas para necesidades específicas de la industria o el asesoramiento a empresas consolidadas sobre cómo integrar blockchain para obtener una ventaja competitiva.

La revolución blockchain aún se encuentra en sus primeras etapas, y las oportunidades de obtener ganancias son tan diversas como la propia tecnología. Desde inversiones especulativas en activos digitales hasta el desarrollo de infraestructura crítica y la prestación de servicios especializados, existen innumerables maneras de participar y beneficiarse. Al mantenerse informado, abordar las oportunidades con una mentalidad estratégica y comprender la propuesta de valor subyacente, puede posicionarse para prosperar en este futuro descentralizado y liberar el vasto potencial de la blockchain.

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