«El nombre en el muro» representa un giro notable en la trayectoria de Hervé Le Tellier. Tras su deslumbrante «La anomalía», que fue Premio Goncourt en el 2020 A.D., y «Todas las familias felices» (2023), su última novela, aquí el autor francés opta por un registro más íntimo, riguroso y contenido.
El resultado es una novela muy bien documentada, a medio camino entre el relato periodístico de investigación, la biografía breve y la reflexión tanto personal como política.
El punto de partida es aparentemente mínimo: Le Tellier descubre una suerte de grafito tras un muro, un nombre: André Chaix. Y es a partir de la curiosidad del escritor por saber quién fue esta persona que se desarrolla todo el relato.
En breve: André Chaix fue un joven maquis de la región de Drôme (Francia) abatido por los alemanes en agosto de 1944 con solo 20 años.
Esta historia tiene un elemento moral que, particularmente, es lo que más me interesa; reivindica la vida de un joven que, en otros relatos, hubiese quedado sólo como un nombre anónimo. Y es que detrás de cada nombre hay una historia, una biografía, y lo que hace Le Tellier a través de Chaix es reivindicar la humanidad de cada persona.
El escritor francés realiza una minuciosa investigación meticulosa (archivos, testimonios familiares, documentos militares, visitas a los lugares) que no solo reconstruye la breve existencia de Chaix, sino que ilumina el contexto de la Francia ocupada, el compromiso de miles de jóvenes anónimos y, sobre todo, el mecanismo del olvido histórico.
Lo que hace valiosa esta obra es cómo Le Tellier evita caer en el sentimentalismo fácil o en la hagiografía. No idealiza al héroe; muestra sus dudas, su juventud, su contexto familiar.
Al mismo tiempo, el libro se convierte en una reflexión sobre la memoria colectiva, el fascismo (presente y pasado – con un párrafo dedicado al error que significa ser comunista en cualquiera de sus variantes) y esa pulsión humana de pertenecer a algo mayor que uno mismo, incluso a costa de la propia vida.
Como señala el propio autor en entrevistas, no pretendía escribir una venganza ni un ajuste de cuentas, sino dar voz a unos ideales que siguen siendo incómodos y urgentes en el siglo XXI.
La prosa es precisa, sobria, a ratos casi matemática (herencia de su formación y de su pertenencia al OuLiPo), pero nunca fría.
«El nombre en el muro» de Hervé Le Tellier es una lectura, enriquecedora y, políticamente, necesaria. No busca emocionar, sino hacer pensar; no reconstruye solo una vida, sino que nos obliga a mirar de frente la fragilidad de la memoria y la facilidad con que se borra a los ‘héroes invisibles’.
Un buen relato, no diría que novela, que combina investigación y humanidad sin efectismos.
Vale.
| Editorial: Seix Barral Páginas: 189 Año: 2026 Traducción: Pablo Martín Sánchez |





