Con «El regreso», Stanisław Lem cierra la trilogía Tiempo no perdido, un ciclo semi-autobiográfico que el autor polaco escribió en los años 40 y 50, pero que solo ahora —tras décadas de edición fragmentada— se publica completa en español gracias a la editorial Impedimenta.
Esta tercera entrega, ambientada en la Cracovia de 1945, retoma a Stefan Trzyniecki, el joven médico alter ego de Lem, tras su paso por el hospital psiquiátrico donde despierta al horror de «El hospital de la transfiguración» y el descenso a los infiernos de la ocupación alemana de «Entre los muertos».
La novela arranca en las ruinas de la posguerra: la ciudad devastada, el hambre, el regreso de los desplazados y el peso del Holocausto recién descubierto. Trzyniecki, marcado por el trauma, intenta reintegrarse en una sociedad que ya no reconoce.
Stanisław Lem no escribe una crónica histórica convencional; en cambio, construye una introspección demoledora sobre la culpa del superviviente, la impotencia ante el horror y la dificultad de reconstruir un yo ético en medio del caos moral.
El estilo es contenidamente quirúrgico, casi clínico. Las descripciones son precisas, sin adornos sentimentales. Lem evita el melodrama; prefiere la observación fría, el diálogo seco y las reflexiones que cortan como un bisturí. Esta contención hace que el impacto sea mayor: el lector siente el vacío existencial, la fractura irreparable entre el antes y el después de la guerra.
Comparado con las entregas previas, «El regreso» es la más introspectiva y menos estructurada narrativamente. Carece de la tensión dramática del hospital o la acción clandestina de la segunda novela; en su lugar, ofrece una meditación filosófica sobre la condición humana post-Auschwitz.
El libro no es fácil ya que exige al lector paciencia y disposición al malestar, algo que no está de moda precisamente por mucho estoicismo de sdaldo que se venda. Pero precisamente por eso es valioso.
«El regreso» es el cierre necesario para entender al Stanisław Lem hombre antes que al filósofo del espacio. Es una obra que nos recuerda que la identidad es lo primero que se pierde en la guerra y lo último que se recupera, si es que alguna vez se logra.
Vale.
| Editorial: Editorial Impedimenta Páginas: 343 Año: 2026 Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewicz |






